Consejos
La comida en el barco

Comida… gran catalizador de las relaciones humanas.

Aquí estamos ante un punto conflictivo que puede unir a una tripulación para toda la vida o separarla para siempre.
Lo primero que se tiene que tener en cuenta es el tipo de comida que se puede llevar (como se puede conservar, medios para cocinar,….), cuanta comida (en función de los dias de navegación, si vamos a comer en tierra,….), tipo de bebida y cuanta.

El problema de estiba y de capacidad de la nevera que es limitado (como en una cocina de casa) no es para tanto.
Cierto es que las neveras de un velero suelen ser pequeñas y a veces mantener la cadena de frió no es posible, pero tiene capacidad más que suficiente para una compra ligera de toda una semana o para una compra grande (nueve personas), unos cuatro dias, (se puede ir reponiendo, no hace falta comprar todo de golpe).

Un fenomeno

Un fenomeno

En la nevera se deberán poner todos los alimentos perecederos, las bebidas que queremos que estén frías y hielo (dentro de la nevera tenemos un pequeño congelador donde se pueden poner un par de bandejas de hielo. Aunque lo más cómodo es comprar una bolsa de hielo cada dos dias).

En verano se agradecen mucho las ensaladas y la fruta (se puede llevar perfectamente en el barco), pasta, embutido,…. Todo que sea ligero y fácil de cocinar. Se está mejor en el agua que en la cocina.
Las comidas se suelen hacer en el barco y las cenas en tierra… a disfrutar de la noche.
En invierno vienen muy bien los caldos, conservas,… todo lo calentito. Normalmente se come fuera y se cena en el barco.
Para la hora de los desayunos se puede llevar de todo, café, bollos, galletas, leche,…. .
¡Por favor no os olvidéis del aperitivo, con sus cervecitas y patatas fritas!.
En cuanto a la bebida el agua es fundamental, aunque el agua del barco es potable no es recomendable beberla. Tendremos en cuenta que en verano se pierde más liquido por el calor, por lo tanto se bebe más. Mínimo litro y medio por persona.
De bebida se puede llevar lo que se estime oportuno (aquí mejor no discutir). Cuidado con donde estibamos las latas. Se puede producir algún percance si la estiba no esta bien sujeta.
Otra dificultad es cocinar navegando. Si se puede evitar y cocinar en puerto o fondeados, solo por el tema de seguridad, se debe hacer sino, evitar cocinar (los fogones y el horno son basculantes para equipararse al movimiento del barco). Y ojo con los cuchillos no vayamos a terminar como Cervantes).

Los barcos esta perfectamente diseñados para la estiba y tienen muchos “huecos” por todos los camarotes, el salón y la cocina.
Si prima el sentido común al hacer la compra, no habrá ningún problema en estibarla después.