Consejos
Reparaciones de fortuna

Rotura del palo

Es de las averías más graves y frecuentes que pueden ocurrir en un velero. Al margen de los daños que produce en la embarcación, lamentablemente, es habitual que se produzcan daños personales.

La caída ó rotura del palo sucede fundamentalmente por dos motivos:

  • La rotura de un obenque de barlovento (sometido mucho esfuerzo)
  • Una trasluchada involuntaria, que se lleva en su camino toda lo quilla.

Qué podemos hacer:

Es conveniente tener en cuenta que cuando se rompe algún cable de la jarcia firme, el timonel apenas tiene tiempo para poder reaccionar. Si fuese posible deberá dejar sin tensión el cable dañado llevándolo a sotavento para efectuar con urgencia la reparación de fortuna. Si no se reacciona al instante (algo prácticamente
imposible), asistiremos a la caída del palo, jarcias y velas.

Cuando el palo descansa sobre la cubierta sin atravesarla, normalmente se produce una caída limpia, puede romperse parte de la jarcia y también pueden producirse desgarros en las velas, pero en aquellos veleros que tienen un palo pasante, las consecuencias será mayores.

Rotura de un obenque

Teniendo el obenque roto y en la parte de sotavento, es conveniente hacer firme cualquier driza disponible, en algún punto de la regala (cornamusas preferiblemente), a la misma altura del obenque. Esto solo será una medida preventiva que no nos permitirá cargar de tensión el lado de la rotura. Si no es imprescindible seguir navegado a vela, la prudencia aconsejaría arriar todo el trapo, para limitar al mínimo los esfuerzos de la jarcia.

Cuando el cable del obenque se rompe por su misma unión con el terminal que lo une con el tensor se podrá hacer alguna de estas reparaciones:

  • Si tenemos de repuesto hay que poner un nuevo terminal, cortando el cable si es necesario con una cizalla.
  • En el caso de no disponer de terminales de respeto, se puede utilizar un mínimo de dos prensa-cables para efectuar un seno en el extremo inferior del obenque, con el que haremos una gaza que nos permitirá su unión con el tensor mediante la utilización de uno o más grilletes.

También cabe la posibilidad de que el obenque se haya partido lejos del tensor. En este caso la solución consiste en efectuar una gaza en cada uno de los extremos del cable. A continuación uniremos ambas gazas mediante el uso de grilletes o incluso un trozo de cadena con dos grilletes, uno en cada extremo de la misma.
En el peor de los casos podríamos unir las dos gazas con un cabo suficientemente resistente.

Recuperar el palo

En el caso de que el palo se caiga, podremos intentar recuperarlo, siempre y cuando el tiempo nos lo permita. No solo tendremos que recuperar el palo, sino también las velas

Qué podemos hacer:

  • La primera consiste en tratar de izar el palo a bordo, con el palo extendido longitudinalmente en el costado de nuestra embarcación, en el extremo de popa lo haremos firme en el balcón, mientras que en el otro extremo nos dispondremos a pasarlo por encima del guardamancebo.
  • En caso de que el palo sea demasiado pesado como para izarlo, podremos atar al mismo varias defensas para mantenerlo a flote y remolcarlo, esta maniobra vale la pena realizarla solo si el palo no sufrió ningún daño o rotura.
  • Otra posibilidad será cortar la jarcia y perder el palo, esta solución se deberá poner en marcha en caso de mal tiempo o que el mismo este causando daños al casco del velero.

* Tenemos que tener especial cuidado con la hélice del motor, no se enganche ningún cabo ni cable en la hélice.

Aparejo de fortuna

Ahora nos ponemos en la situación de que no podemos ser rescatados en un corto espacio de tiempo o nos encontramos a una distancia considerable del puerto más cercano o el motor no funciona (a cual peor).
En estos casos (y muchos otros) habrá que improvisar un aparejo de fortuna.
La forma de hacernos de dicho aparejo podrá variar muchísimo, dependiendo tanto de nuestra imaginación como de los recursos disponibles y de la forma en que nos haya quedado el palo.

Por ejemplo, se puede usar la botavara y el tangón para conseguir una estructura lo suficientemente sólida, que permita izar las velas en cualquier forma que resulte operativa, lo que significa que hay que olvidar la utilización convencional de las velas en circunstancias normales.

Rotura de una cruceta

La actuación inmediata es idéntica a la descrita para la rotura de un obenque de barlovento, es decir, virar al instante para situar la cruceta dañada a sotavento y, de igual modo procederemos a aferrar una driza a la banda correspondiente.

La forma más común a la hora de proceder es la siguiente:

Situar el tangón (o en su defecto la botavara), completamente perpendicular a la línea de crujía, llevando otra driza al extremo de la percha, haciendo firme la unión con un grillete.
La solidez del conjunto quedará asegurada por el empleo de un aparejo similar al de la escota de la mayor (polipasto), que nos permitirá tensar el extremo del tangón o la botavara.

Pérdida del timón

 

 

 

Timón de fortuna

Timón de fortuna

 

 

 

La gravedad de este percance ira en relación con tipo de barco en cuestión.
Una embarcación provista de dos motores mantendrá un porcentaje elevado de capacidad de maniobra, ya que con la simple combinación de las r.p.m. de cada motor podrá salvar la situación con facilidad.
El problema se vive de diferente manera si estamos a bordo de una embarcación con un solo motor o de un velero.

Qué podemos hacer:

El método clásico para construir un timón de fortuna consiste en utilizar el tangón, o en su defecto la botavara, haciendo firme en uno de sus extremos un trozo de tablero que componen el piso del interior de la embarcación, a modo de pala de timón. Es importante asegurar la solidez del mismo, utilizando para ello todos los materiales disponibles adecuados para esto, cabos, alambres, etc. El montaje se completa improvisando una especie de punto de pivote. Finalmente se instalará un cabo de seguridad, que atravesará, por medio de un orificio que se le practicará a la improvisada pala de timón e irán amarrados en una de las cornamusas de popa.

Otro método mucho más práctico para embarcaciones a motor o de esloras mayores, consiste en mantener el relativo gobierno de la embarcación mediante el desplazamiento lateral hacia uno u otro costado, en la estela de nuestra popa, de algunos objetos flotantes que, debidamente amarrados, constituyan un lastre o freno a nuestro avance. De este modo, si por ejemplo deseamos virar a estribor, actuaremos de forma que los lastres sean remolcados por estribor, y viceversa (se pierde mucha velocidad y maniobrabilidad)

Vías de agua

Lo más importante es actuar con la máxima rapidez, sin perder la calma (aunque sea pequeño el agujero, por la diferencia de presiones, el agua entrará sin contemplaciones en el barco).

Qué podemos hacer:

  • Comprobaremos la sentina del barco antes de salir, los grifos de fondo, sonda, corredera, y cualquier paso que tenga el barco al agua.
  • Colocaremos tapones (de madera sin pintar a ser posible) en cada punto con un pasacasco.
  • Tendremos tapones (espiches) de respeto de distintas formas y tamaños.
  • En el caso que la vía de agua sea una grieta, es recomendable efectuar dos pequeñas perforaciones en cada uno de los extremos de la misma, con esto se logra que no se siga extendiendo. La obturación de estas vías de agua puede hacerse con parches planos si se presentan en lugares donde no impida su colocación otro elemento de la estructura de la embarcación. Para ello se aplicarán alfombrillas de goma o varias capas de lonas sobre la grieta y luego se superpondrá una tabla aguantando el conjunto por medio de un puntal.
  • Un fuerte golpe contra algún objeto flotante, puede ocasionar una entrada de agua seria. Conviene reducir al mínimo el caudal de la inundación, para ello nos servirán colchonetas y tableros para producir un taponamiento interior.
  • El empleo de velas debidamente tensado, nos permitirá efectuar un taponamiento en la parte exterior.
  • Tan importante es impedir la entrada de agua en la medida de lo posible como achicar en forma eficaz y regular.

Método de achique de agua

Para el achique (este método es muy interesante), además de utilizar las bombas de achique disponibles, podemos improvisar un sistema de achique muy efectivo, utilizando la bomba de refrigeración del motor. El método consiste en cerrar en primer lugar la esclusa de entrada de agua y, colocando algún pedazo de tela fina o malla a modo de filtro en el extremo de la manguera que habremos desconectado de la esclusa, sumergirla en el fondo del agua acumulada en la sentina. La bomba de refrigeración se alimentará del agua que nos inunda, y la expulsará al exterior por el escape del motor.

navega@velasyviento.com