8- Nos quedamos sin gobierno y solicitamos remolque hasta puerto.

La longitud del remolque es de 50 metros, para adecuarse a la longitud de la onda de mar. Arribamos a puerto y, en el canal, empezamos a ver todo lo que se nos viene encima escolleras, estrechas,  zona congestionada de tráfico, barrera de olas a la entrada,….

¿Cómo se sale de esta?

Nuestro rumbo será el que marque el barco remolcador, pero irá variando al no poder mantener una línea recta ni parecida al otro barco, sino que iremos navegando como los movimientos de una serpiente. Estos dependerán del otro barco (rumbo y velocidad), la ola y la dirección del viento.

Para cesar en esas sinuosidades se puede acortar la longitud del remolque y arroje por popa un ancla de mar o cabos por popa, que pueden ir adujados. La idea es crear una resistencia al avance que ponga tensión en popa y que enderece el rumbo haciéndolo muy parecido al del remolcador.

Si tampoco tenemos cabos se puede lanzar un ancla por popa con una longitud de cabo o cadena muy inferior a la profundidad del lugar (cuidado no fondear el ancla… imaginaros los que puede ocurrir).