Rescate de una embarcación con  otra

 Es una situación peligrosa en circunstancias de mal tiempo. Una manera de efectuar el socorro es que el buque de salvamento se acerque por barlovento y nos arroje un cabo, para poder embarcar a los náufragos. La primera persona en abandonar el barco se deberá enganchar al cabo y saltar al agua, para luego ser llevado al buque que nos está socorriendo, esta acción se repetirá hasta evacuar a todos los tripulantes.

Si la embarcación no se pudiera acercar lo suficiente se hará uso de la balsa salvavidas.

Este tipo de procedimiento es mucho más fácil de realizar que abarloar los barcos, ya que en el caso de los veleros podrían engancharse las jarcias ocasionando la rotura de crucetas y el palo, además existe el riesgo de caerse entre ambas embarcaciones.

La decisión de arrojarse al agua sin estar atado y nadar hacia el barco o hacia la balsa tiene que ser el último recurso con el que se cuenta, ya que podemos desaparecer de la vista de los demás. Pero si hay que hacerlo es mejor nadar de espalda, ya que esta forma de nado es la más fácil de realizar con el chaleco puesto, y sin son varios los tripulantes que se arrojaran al agua tendrán que atarse juntos o practicar la “oruga” para que no se dispersen y se pierdan

 Balsas salvavidas

 Subir a una balsa puede resultar una tarea bastante difícil aunque la misma cuente con una escalerita de cabo. En este caso  lo primero que haremos es ponernos en posición horizontal para luego agarrar la  guirnalda que se encuentra en el interior de la balsa, pondremos un pie en la escalera y empujaremos mientras que al mismo tiempo tiramos de la guirnalda para subir e ingresar a la balsa. En general todas las balsas funcionan de forma muy parecida, aunque conviene leer las instrucciones de la misma, por lo que el procedimiento se puede resumir en lo siguientes pasos:

  1. Atar el cabo de amarre a un punto del barco.
  2. Lanzar el contenedor al agua (a sotavento, salvo que el barco se esté incendiando).
  3. Tirar con fuerza del cabo para accionar el inflado automático.
  4. Subir a bordo de la balsa (darla vuelta si ha caído al revés).
  5. Cortar el cabo de amarre (llevar una navaja siempre encima).

 Si  la balsa voltea tendremos que adrizarla  en el agua, para ello:

 Una vez que nos encontremos todos dentro de la misma cortaremos el cabo que nos une al barco.

Es recomendado

 En lo que respecta a la supervivencia, la primera medida será el racionamiento del agua, que estará sujeta a:

Durante las primeras 24 horas desde el naufragio no se beberá ni se comerá, ya que por lo general habremos ingerido algo durante la navegación.

 Rescate por helicóptero

Menuda situación

Menuda situación

El salvamento de un velero por un helicóptero es bastante complicado por la existencia de cables (jarcia), cabos y el palo, por eso se recomienda que las personas que abandonan el buque se sitúen en una balsa a popa del mismo. El helicóptero se colocará a unos 30° de la aleta de babor, para que el flujo de aire que envían las aspas no le peguen a la embarcación socorrida. Antes de que la aeronave se acerque tendremos que arriar las velas y encender el motor para contrarrestar toda posible deriva o abatimiento, como así para poseer el gobierno del buque y que el mismo no se atraviese a las olas. Antes de tomar el arnés, hay que dejarlo que toque el agua para que descargue la electricidad que genera la fricción del viento que genera el rotor con el mismo (electricidad estática). Para hacerse izar desde la balsa hay que desinflar el arco de la capota o en su defecto estirarse por encima de ella, otro punto a tener en cuenta es colocar el ancla de capa para así poder reducir el abatimiento. Una vez que tenemos puesto el arnés debemos colocar los brazos pegados a lo largo del cuerpo o con los brazos cruzados, nunca hay que levantarlos ya podemos pasar a través del arnés.

Por último, hay que tener en cuenta que la maniobra de rescate siempre será dirigida por el comandante del helicóptero, por lo que se deberá atenerse estrictamente a sus indicaciones.

Como cualquier actividad humana, la navegación comporta unos riesgos que deben conocerse y evitarse, en todo lo posible, adoptando medidas oportunas. Para ello es preciso conocer tales riesgos, tomar pautas de seguridad para evitarlos y saber lo que debemos hacer si, a pesar de todas las precauciones, surgiera algún problema.

 Carlos Aguado

carlosaguado@velasyviento.com