Modos de capear un temporal

Para capear con velas

Con esta configuración de aparejo, cada elemento provocará una función y el resultado será que el barco permanezca parado o casi parado, por ello hay que evitar tener demasiada o poca arrancada lo que controlaremos con la mayor que debe proporcionar la arrancada suficiente. También evitaremos el abatimiento excesivo, a base de equilibrar el timón a sotavento con el tormentín cazado en la escota de barlovento.

El punto de equilibrio se alcanza si conseguimos que el barco corte las olas sin chocar con ellas para evitar recibir un fuerte impacto por el través ya que desestabilizaría nuestra posición, provocándose dos fuerzas contrarias, la de la ola que nos alcanza de través y el gobierno del barco y la masa de agua a sotavento que impide mayor deriva, lo que podría provocar un exceso de trabajo en los costados del barco, que son los más desprotegidos para sufrir las fuerzas del mar.

Para capear a motor

 

La que viene...

La que viene...

 

 

Correr un temporal

En principio, tiene, más desventajas que ventajas. Al correr el temporal ponemos popa a las olas, que si son grandes pueden llegar a romper sobre el espejo de popa, la bañera y el mamparo de popa. No son zonas preparadas por los astilleros para el combate con la mar. Además existe siempre el peligro de pasar por ojo de la siguiente ola o pincharla.

Tomada la decisión de correr el temporal debemos saber que entraremos de lleno en la tormenta y estaremos mayor tiempo dentro de ella ya que nos arrastrará en su interior.
Se puede correr el temporal de formas diferentes: correr libre, es decir con el trapo adecuado o correr con estachas, cabos de 25 a 60 metros arrastrados a la popa, para frenar el barco. Para evitar que las olas rompan sobre la bañera habrá que evitar frenar el barco en exceso en este modo de navegación.

carlosaguado@velasyviento.com