Navegación con Temporal
Aunque todos somos patrones experimentados, no está de más recordar que es lo que tenemos qué hacer en caso de que nos sorprenda un temporal durante una singladura. El fondo del mar está lleno de embarcaciones patroneadas por gente de mucha experiencia.
Lo primero de todo es saber que si no vamos a poder escapar del temporal tendremos que preparar el barco para la tormenta, desde su interior hasta la cubierta.
Luego tendremos que saber como responde mejor nuestra embarcación ante un temporal… evidentemente hasta que no pasamos unos cuantos no lo sabremos.
Cosas que tenemos que tener en cuenta:

  • Revisar que el mástil esté bien asentado y sujeto.
  • Adecuar la superficie velica al viento, bien mediante la toma de rizos o, en el caso de velas enrollables reducir el trapo a la superficie que consideramos necesaria en cada momento. Las velas deben estar aplanadas para evitar embolsamientos en las mismas y que el viento escape con mayor facilidad. En caso de vientos muy fuertes un pequeño trozo de trapo adelante será más que suficiente, el tormentín, y en el caso de génova enrollable, una superficie pequeña en función de las necesidades.
  • Es muy importante asegurar todos los objetos que puedan desplazarse dentro del barco y asegurarse de que todos los portillos estén bien cerrados. En estos casos es útil la capota anti-rociones, aunque si las olas son muy fuertes habrá que asegurarse que no la arranque.
  • Revisar los imbornales del barco, limpiarlos por si están obstruidos, en caso de necesidad.
  • Hacer firme los elementos añadidos a la cubierta, como puede ser el aro salvavidas o cualquier elemento como un motor auxiliar.
  • Toda la tripulación debe saber utilizar el chaleco salvavidas (en cubierta es bueno llevarlo puesto al igual que el arnés).
  • Abrigarse bien (traje de agua).
  • Se procurará tener alguna bebida caliente en un termo como puede ser café o té.
  • El rumbo ahora será una cuestión a decidir en función de la tormenta que esperemos.

 

Rizando

Rizando


 
 
Respecto a la travesía que estamos realizando tendremos que tener en cuenta como reaccionan mejor la tripulación y el barco ante un temporal (capeando o corriendo).
Habrá que valorar bien nuestra situación, dónde se encuentra el barco y qué distancia existe al puerto más cercano. Además se debe saber con certeza en qué plazo nos veremos sometidos a los efectos del tiempo duro. Ante la más mínima duda de poder alcanzar un refugio en la costa, no se debe vacilar en ganar fondo.
Tan importante como evitar la tierra, caso de no poder refugiarse a tiempo, es evitar un enfrentamiento directo con las olas. Cuando el barco no pueda avanzar contra la mar, los choques sean muy violentos o la tripulación esté extenuada, siempre que tengamos ganado suficiente barlovento, y por supuesto lejos a la costa, podemos capear el temporal.
Nuestra mejor defensa contra el mal tiempo es evitarlo.
Pero esto a veces es imposible, para estos casos es muy recomendable haber practicado con viento fresco de hasta 30 nudos (las situaciones reales son lo único que nos dará una idea de la magnitud de la situación). La práctica nos dará una seguridad añadida para el caso de que algún día no tengamos más remedio que afrontar un temporal.
carlosaguado@velasyviento.com

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